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La separación

diciembre 1, 2009

¿Qué puede uno decir cuándo la chica que considerabas tu media naranja, desde hace 6 años, te dice de repente que se ha dado cuenta de que no eres lo que busca? Sí, lo primero es pensar que vas a aprtirle la cara al desgraciado que posiblmente te la haya quitado. Pero después de pensarlo, y puede que incluso de hacerlo(ya sé dónde hace judo, así que un día iré a esperarle a la salida), ¿ qué es lo que me quedará, aparte de numerosas secuelas físicas, y una depresión como nunca la había tenido? Ahí está el problema: sin ella, por mucha venganza que lleve a cabo, por mucho que intente buscar un culpable para lo que ha pasado, todo dará igual, porque el resultado es el mismo. La he perdido. Solo me queda la esperanza de que el judoka sea un cerdo y se de cuenta de que yo soy mucho mejor que él. Aunque también es cierto que si anets de salir con ella, me hubieran dicho que realmente iba a poder hacerla feliz, tampoco me lo hubiese creído.

Una parte de mí da las gracias por haber podido estar con ella todo este tiempo, ya que mientras ha durado he sido el hombre mas feliz sobre la faz de la tierra; ningun problema era lo bastante grande como para que su sonrisa no pudiera arreglarlo. Aunque mi mente se viera atormentada con prolemas, lo único que hacía resentirse a mi corazón era pensar en que este día llegara. Y ahroa que finalmente está aquí…seguro que todo el mundo ha sentido esa sensación, la de querer arrancarte el corazónd e cuajo de tu pecho, que deje de latir por culpa de esa persona que tanto daño te está causando, pero que a la vez quieres mas que a tu propia vida.

Todos estos pensamientos cruzaron mi mente, mientras yo seguía con el teléfono en la mano; ella ya había colgado hace rato, pero mientras pensaba todo esto, una parte de mí todavía esperaba que en cualquier momento volviera a soanr su voz a través del auricular para decirme que había sido la broma más cruel del mundo, pero que era broma. Aunque la parte mas inteligente de mí sabía no solo que debía colgar el teléfono si no quería pagar una factura astronómica, sino tambien que su voz nunca volvería a soanr por mi teléfono para darme una noticia así. El sonido del teléfono al colgarse me sacó de mis pensamientos y me hizo enfrentarme a la realidad…por desgracia la realdiad era demasiado cruel para mí , y solo pude hacerla frente de la única manera que podía en aquellos momentos : llorando como no había llorado en años.

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De repente me encontré mirando al techo a oscuras.Miré el reloj: las 3 de la mañana. M e había quedado dormido en algún momento de mi derrumbamiento.Me miré de arriba a abajo, y comprobé que llevaba la misma ropa que hace unas horas; no había sido un sueño. La única esperanza que me quedaba se acababa de desvanecer.No tenía ganas de dormir, así que me calzé las playeras, y salí a la calle sin hacer ningún ruido. No iba a hacer ninguna tontería, como ir a suplicarla bajo su ventana.Simplemente quería pasear, como tantas otras veces había hecho siempre que quería darle vuelts a un asunto importante.Era una agradable noche, con la temperatura justa para estar a gusto con una camiseta y una chaqueta. Comenzé mi paseo para dejar fluir las ideas, pero sin embargo no podía pensar en nada mínimamente coherente. Todos mis pensamientos iban dirigidos a Lalia y al enorme pesar que sentía. A pesar de que hasta esa tarde todo había ido bien, es sorprendente comprobar como una mala noticia, puede cambiar por completo tu visión del mundo. Todo lo que ayer parecía perfecto, ahroa era susceptible de romperse o de presentar pegas y problemas. De repente, una idea cruzó mi mente, fugaz pero intensamente: ¿ habrá alguna forma de hacer desaparecer este dolor? Parece estúpido, pero ¿cómo lo supera elr esto de la gente si no cuándo les pasa? Es imposible que sean capaz de aguantar ésto hasta que puedan rehacer su vida, es demasiaod doloroso.Si tan sólo pudiera…

-¿Borrar una parte de tu corazón, quizás?

Oir esa voz me sobresaltó enormemente. Estaba completamente seguro de que estaba sólo por la calle, no había oído pasos a mi espalda, por delante mío no había nadie, y no había ningún callejón cerca, y sin embargo, esa penetrante voz había surgido de la nada ¿De dónde procedía?Nada más hacerme esa pregunta, cómo si de un espectro se tratara, apareció a unso metros de mí la figura de un hombre. Vestía peculiar, pero muy elegante. El imponente sombrero de copa que llevaba iba a juego con su gabardina negra como la noche. Sin emabrgo, sus rasgos permanecían ocultos por la sombra del sombrero, y de la propia oscuridad; aunque se dejaba entrever una siniestra sonrisa, bajo la sombra donde deberían estar sus ojos.

-Perdona si he sido muy brusco, no he podido evitar escuchar tus pensamientos,pero déjame hablar a mí antes de que empieces a hacerme lógicas, pero ahora mismo irrelevantes preguntas acerca de mi origen o del sentido que tiene esta situación.

Preguntarle dice…si apenas era capaz de moverme; no solo por el susto, que aún me duraba; había algo más, una fuerza extraña me animaba a seguir escuchándole e intentaba apartar de mi cabeza la idea de salir corriendo de vuelta a casa.

-He venido a ofrecerte un trato que, a mi parecer, encontrarás muy satisfactorio. Sólo ganas tú; no reclamo tu alma, tu sangre ni ninguna otra excéntrica cosa que pudieras pensar. El acuerdo es el siguiente: tú te libras de esa parte concreta de tu corazón que te está matando, de esos inútiles sentimientos que ya no tienes por qué seguir albergando, y te largas feliz y contento a rehacer tu vida; sin lloros, remordimientos o recaídas. Simplemente, vuelves un poco más ligero, y con tu “corazón” totalmente intacto físicamente, y el metafórico sin ese letal quiste que ahroa mismo tienes.¿Qué me dices?

…En el caso de que llegara a creer lo que me está diciendo…¿podría seguir siendo yo mismo?¿Podría vovler a amar?¿ Y Lalia….estará ella bien?.Antes de que pudiera seguir evaluando la situación, como si hubiese vuelto a leerme el pensamiento, por muy inverosímil que pudiese parecerme, respondió:

-¡Vamos, ya no hay nada que te ate a esa Lalia! Y ya te he dicho que tu corazón quedará intacto, podrás vovler a gozar de estos ridículos sentimientos siemrpe que quieras, pero escucha bien con atención lo que te voy a decir, antes de que me hagas la típica escena de “¿Dónde hay que firmar? “-una vez más se ha adelantado a mis pensamientos-NUNCA jamás, podrás volver a tener esa clase de relación con ella, pase lo que pase. Simplemente, no podrás desarrollar ninguna emoción más allá del simple compañerismo por ella. El afecto y el cariño hacia su persona te serán vedados una vez te hayas deshecho de ese dolor que te está comiendo por dentro.

-¡Eso no es justo!Yo debería ser capaz de querer recuperarlo cuando quisiera, para algo son mis sentimientos, Si algún día ella decidiera que fue un error, dejarme, quiero poder corresponderla. Tiene que haber algo que pueda hacer.

-Mmmm bueno, algo sí que hay para estos casos. Aunque en este caso quizás sí que me llevase algo de pago por los servicios realizados…Ya que has rechazado una vez a tus recuerdos dolorosos…y has visto que te has equivocado…una acción tan cobarde debe ser castigada. Si quisieras recuperarlos, tendrías que entregarme a modo de pago tu relación más valiosa, y con ella, los sentimientos más preciados en ese momento. Ten en cuenta que me quedaría con ellos antes de que recuperaras los de Laila, así que no pienses que haré alguna trampa. Si aceptas, seguiremos comentando la letra pequeña del contrato, pero no seguiré hablando a no ser que tu respuesta vaya a ser afirmativa. Así que, ¿qué contestas, niño?

-¿Dónde hay que firmar?

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One comment

  1. Aleeexander!!!! Va bien el argumento, la verdad. De todas maneras hablare contigo en persona para que revises un par de cosilla; ok? Un abrazo y continua!!!



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